"Cariños, tu Padre"
domingo, 15 de julio de 2012
Yo seguía trabajando tranquilamente, pero ese hombre no cesaba de mirarme... Era extraño, pero familiar a la vez; sentía que lo conocía toda una vida, pero no recordaba haberlo visto antes... Decidí dejar de limpiar la mesa y me acerqué a aquel hombre a preguntar que quería, solo alcanzó a decirme "Nada, Martín". Con esas dos palabras me di cuenta de una cosa, me di cuenta de que uno de mis más grandes deseos se había cumplido, pero fue tan repentino que no supe cómo reaccionar, me quedé petrificado. Mi primo, el dueño del restaurante, se acercó y me preguntó que me sucedía, yo respondí: "Es mi padre".
Regresé a mi casa, con el mismo aspecto de sorpresa cubriendo todo mi rostro. Fue una sorpresa muy grande volver a ver a mi padre, aquella persona que me abandonó durante 14 largos años, 14 inviernos, durante 14 de mis cumpleaños... Fue gratifican y doloroso a la vez volverlo a ver, pues no supe nada de él desde hace mucho, se fue de la casa sin siquiera decir adiós. No sabía qué hacer, no sabía si contarle a mi madre, y arriesgarme a que me prohíba verlo, o quedarme con el secreto y mantenerlo así. Decidí hacer lo segundo, no quise preocupar a mi madre.
Mi madre salió a comprar, eso significaba que la casa quedaba sola, bajo mi cuidado. Luego de 10 u 11 minutos sonó el timbre de mi casa, me imaginé que era mi primo, para tratar de calmarme con respecto al suceso que se había llevado a cabo. Cuando abrí la puerta, me di con la sorpresa de que el visitante no era nada más ni nada menos que mi padre. Según él, regresó para darme una explicación de por qué se fue de la casa, pero solo alcancé a asimilar que ahora era camionero y que recorría todo el país llevando mercancía, de eso vivía. Entre risa y risa, nos pusimos de acuerdo para ir a la Feria que estaba cerca a mi casa, para tratar de recuperar esos "Años Maravillosos" que nunca me pudo dar.
Una vez en la feria, fuimos directamente al aro de básquet. Le dije que yo era un astro de ese deporte, me respondió "Jamás serás tan bueno como yo", lo dijo con una tono de burla. Yo solo dejé que el comenzara a lanzar el balón al aro. Me di con la gran sorpresa de que, efectivamente, él era muy bueno, encestaba una y otra vez, y no paraba de encestar, realmente era muy bueno. Se acercó un señor, con su hijo sentado en sus hombros, y dijo "Asombroso, ese señor es magnífico". Yo respondí orgullosamente "Es mi padre". Lo dije con una sonrisa enorme, como jamás la había tenido.
En el trayecto de regreso a mi casa mi papá me comentó que me podría llevar junto a él en su vehículo, aprovechando mis vacaciones, yo le dije que sí. Ni siquiera lo dudé, entonces quedamos en partir en 2 días. Al día siguiente me dediqué enteramente en comprarle un regalo, algo simple, pero significativo... finalmente lo encontré: una pequeña estatua de un padre con su bebé, era el regalo perfecto. Lo compré inmediatamente.
Finalmente era el gran día, yo ya había hecho mis maletas, estaba listo para el viaje, tomé el desayuno... Me cambié... Me alisté... Fui directamente a la puerta, listo para salir, pero me encontré con una carta en el suelo, debajo de la puerta. No tenía estampilla, "Qué raro" pensé, esa carta no la había dejado el cartero. La leí: "Hijo, disculpa que esta vez no te pueda llevar conmigo, este viaje va a ser muy largo y voy a necesitar llevar a un conductor más conmigo, por eso no habrá espacio para ti. Lo siento... Espero que me comprendas. Cariños, tu padre".
"CARIÑOS TU PADRE", me pareció increíble lo que había sucedido, la historia se repitió, mi padre, mi héroe, me falló otra vez. Me sentí como un gran tonto, nunca entendí cómo es que una persona te puede fallar dos veces, y de la misma manera... Me resultaba imposible asimilar que mi padre no me quería, que jugó con mis sentimientos, y ni siquiera le importó lo que yo podría pensar... Es verdad lo que dicen "Lo que fácil viene, fácil se va".
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